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Era ayer, lunes sobre las seis y media de la tarde, cuando me disponía a salir de casa, como otros lunes y otros jueves, cuando mí hijo de tres años, me dijo: “¿Dónde vas ahora, papá?”. Él sabe ya que esos días de la semana su padre acude a A.B.A.J., la Asociación que en Burgos atiende a personas afectadas por la problemática del Juego Compulsivo o Ludopatía.

helpPA un niño de esta edad resulta un poco difícil explicarle que el “Juego de Mayores” a veces puede hacer daño. Que el juego de adultos , es muy diferente al suyo, al que practica durante el rato de recreo con sus compañeros o con el que se divierte cuando lo hace en casa con su hermano.

Trato de hacerle entender que a muchos papás y a muchas mamás les “Duele la cabeza” y que por ello hacen cosas que no desean y de las que después se arrepienten; que quieren mucho a sus pequeños, pero que no pueden estar con ellos porque unas máquinas con colores que hay en muchos bares, parece que les “hablan” y les “invitan” a gastarse el dinero, que les “hipnotizan y se lo roban” y que después no pueden comprar cosas que sus hijos necesitan. También trato de decir a mi retoño que la mamá de alguno de estos niños después llora y discute con su papá, que a veces se insultan, y que su papá, aun queriendo mucho a todos ellos, vuelve otra vez a hacer lo mismo a los pocos días y que después…llora y llora, que ya no se ríe, y que sufre mucho, y que ya no es feliz y que por eso le duele tanto la cabeza.

Mi hijo vuelve de nuevo a preguntar: “¿Pero por qué hacen eso, por qué gastan el dinero de sus niños?”, “¿Por qué no se van a jugar con ellos cuando salen del colegio a los columpios?”, y que… “¿Por qué jugar es malo cuando los niños se lo pasan tan bien?”

Trato de decirle que no pueden aunque lo intenten muchas veces, pero que su padre, el de mi hijo, junto a otras personas dedican una parte importante de su tiempo a hacer todo lo posible por ayudar a estas personas.

 Trato de inculcarle además, que la dedicación a los más necesitados es fundamental, aunque la despreocupación por el sufrimiento ajeno que tienen ciertos “señores que trabajan de políticos” en este país, muchas veces resulta incomprensible. También trato de “sugerir” a mi hijo, que no sé qué opinarían al respecto alguno de ellos si uno de sus vástagos, fuera atendido en las urgencias de un hospital a causa de no poder soportar ya el dolor de perder y perder cada día a causa del “Juego”, y también, por qué no, de perder considerables cantidades de dinero, aunque no sea esto la más importante.

A continuación, sin que mi hijo llegue a entender, creo que nada o muy poco de lo que su padre trata de decirle, vuelve a preguntar: “¿Pero por qué están malitos los señores?” Y cuando adivina que su padre está resuelto a abrir la puerta para marchar, pregunta de nuevo: “Pero papá, ¿Vas a volver pronto, verdad?” Con las lágrimas a punto de aflorar por mis ojos le contesto con un beso en afirmativo.

La causa por la que esta asociación, A.B.A.J. trabaja desde hace ya varios años requiere del esfuerzo de muchos, también del de su padre y éste no le va a fallar. Un abrazo a todo este grupo de personas y una invitación a todas quienes pudieran necesitar de nosotros, nuestra puerta siempre estará abierta.

Nuestro agradecimiento a
DiputaciónDeBurgos
AytoBurgos
Ibercaja
GutierrezManrique
CruzRoja